El Albacea

A la hora de ordenar la herencia no solamente ha de tenerse en cuenta una adecuada distribución de los bienes. Además, es importante estableces previsiones que eviten futuras disputas entre los herederos. Para ello es importante contar con un asesoramiento adecuado antes de hacer testamento. Además, designar un Albacea que se encargue de la ejecución del mismo evitará futuras desavenencias familiares o largas y costosas batallas judiciales.

El Albacea es la persona designada por el testador para ejecutar el mismo exactamente en sus términos. Se trata, por lo tanto, de un cargo testamentario. Además, es un cargo voluntario, que puede renunciarse.

Es el testador el que establece las funciones que deberá cumplir el Albacea, aunque si el testador designa un albacea sin atribuirle funciones concretas, tendrá las siguientes:

1.ª Disponer y pagar los sufragios y el funeral del testador con arreglo a lo dispuesto por él en el testamento; y, en su defecto, según la costumbre del pueblo.

 2.ª Satisfacer los legados que consistan en metálico, con el conocimiento y beneplácito del heredero.

 3.ª Vigilar sobre la ejecución de todo lo demás ordenado en el testamento, y sostener, siendo justo, su validez en juicio y fuera de él.

 4.º Tomar las precauciones necesarias para la conservación y custodia de los bienes, con intervención de los herederos presentes.

Se trata en definitiva de un cargo de confianza: puede encomendarse bien a una persona cercana de total confianza si bien es habitual designar a un abogado, profesional independiente sin vinculación alguna con la familia, asegurando así que se cumplirán exactamente las previsiones del fallecido sin ninguna desviación que pudiera venir por motivos personales o familiares.