Swaps o Permutas Financieras

Los llamados swaps o permutas financieras se han convertido en una de las pesadillas de los deudores hipotecarios, muchos de los cuales han visto limitada la posibilidad de beneficiarse de las bajadas de los tipos de interés debido a la práctica bancaria de colocar este tipo de productos a clientes, sin realizar los test de idoneidad, pese a tratarse de un producto complejo y cuyo funcionamiento es difícil de entender por un cliente no especializado. Por este motivo, la colocación de swaps está sujeta a unas estrictas obligaciones de información que hacen que en muchos casos pueda anularse, recuperando el dinero pagado por aplicación del swap.

A diferencia de las cláusulas suelo – que también tienden a blindar el tipo de interés -, los swaps o permutas financieras (también llamados clips) no aparecen en la escritura de hipoteca, sino en un contrato separado que puede firmarse tanto al suscribir el préstamo hipotecario como posteriormente. Se trata de un producto complejo referido al intercambio de flujos monetarios calculados en función del valor de un activo subyacente: en el caso de los relacionados con hipotecas dicho activo subyacente es un tipo de interés.

Así, el swap funciona como un juego de suma = 0, es decir, durante la vida del contrato lo que gana una parte es igual a lo que pierde la otra. Y de ahí vienen los problemas de los deudores hipotecarios: mientras los tipos de interés se mantuvieron en cifras elevadas el swap les suponía una rebaja del tipo de interés, pero tan pronto como comenzaron a  bajar se vieron obligados a compensar dicha bajada frente al banco pagando cantidades mucho más elevadas de las que determinaría el tipo de interés.

Si cree que tiene un swap, no dude en consultarnos en el siguiente formulario.